Nunca supe como se llamaba, ni cuantos hermanos tenía…… ni su edad. Cada día cruzaba por delante de donde vivia en la misión para ir a la guardería. Era preciosa, una niña especialmente guapa. De los 4 días que estuve allí llevaba la misma ropa, estaba lloviendo y llegaba empapada al centro, pero SIEMPRE SONREIA.
Cada día cuando iba a verles a la guardería para hacerles fotos, jugar con ellos un rato y ella se sentaba a mi lado y pasaba su mano por mi BLANCO brazo y me frotaba, frotaba y frotaba, para ella era algo sumamente especial, me miraba con sus enormes ojos y seguia frotando mi brazo.
Cada día cuando iba a la guardería buscaba a la preciosa niña Keniana y siempre la encontraba, todavia mi brazo huele a ella !

